Casos Perú Por moderadorblog - Jueves 28 de febrero del 2013

Ojos que no ven, corazón que no siente

Cuando empecé a “bloggear”, decidí escribir tanto sobre experiencias personales como nuevas tendencias del emprendimiento, pero siempre relacionándolos a mis vivencias. Es así que este probablemente será uno de los posts más personales, honestos y auténticos que creo alguna vez escribiré.

Con Anelare tengo 5 años; años de grandes logros, pero también de grandes tropiezos: Cuando empiezas, todo es bastante trabajo; un día, alguien te felicita, y luego, más personas te felicitan; después, tienes entrevistas. Sin darte cuenta, te ves inmerso en un cuento mágico en que tu empresa es un gran éxito, y te sientes también un gran éxito.

Entonces nos acostumbramos a ver solo el lado feliz de nuestra historia y, cada día que pasa, es más difícil ver esos pequeños monstruos que empiezan a crecer: este es el problema.

Porque esto es normal. La rutina y los retos te absorben, tampoco somos superdotados, y hay cosas que, simplemente no sabemos que están ahí, o no nos da el tiempo de ver: En alguna parte de nuestro ser, el orgullo no nos permite pedir ayuda; Nos quedamos callados y seguimos contando solo el lado feliz de la historia.

Se genera un torbellino de “ojos que no ven, corazón que no siente”: si no los veo, no hay problemas. Al final, siempre es más bonito vivir en el cuento de hadas.

Luego de haber atravesado varias de estas etapas, he quedado con esta definición del éxito: “El éxito no está en las ventas, en la fama y mucho menos en el dinero. El éxito está en la capacidad de ver nuestros problemas y solucionarlos”; es el balance entre optimismo y realidad. Es nuestra capacidad de creer en nuestro negocio, de crecer conociendo todos los detalles (más duros incluidos) de nuestra realidad.

Como emprendedora pensaba que la mejor forma de impulsar a mi equipo era contando el lado positivo, “bonito”, dela historia. Y parte de mí, siendo sincera, temía abrir la caja de pandora. En algún momento logré abrirla y me puse una serie de metas para salir adelante: encontré una serie de motivaciones y nuevos retos para mí. De una forma u otra, fue algo como volver a enamorarme.

Según Nietzsche, lo que no te mata te hace más fuerte. Así, los invito a mirarse al espejo y conocer sus “pequeños monstruos” cuando aun son pequeños.

Moderador Blog