Entorno Por moderadorblog - Lunes 14 de enero del 2013

Si la vida te da limones...

Haz limonada. Esta tan conocida frase busca hacernos recordar que no importa de qué depare la vida, tratar de sacar el mayor provecho.

Sucede que, cuando uno decide emprender un nuevo proyecto, existen diferentes cosas que pueden salir y, usualmente, salen mal. Y, esto, viene a ser uno de los riesgos que hablábamos en el post anterior. Entonces, este post es para intentar cambiar la forma de ver estos nuevos cambios de escenario.

En primer lugar, nos vamos al lenguaje chino. Y podemos ver que, para ellos, una crisis es una combinación de amenaza con oportunidad.

En segundo lugar, varios de los grandes inventos nacieron como casualidades. Desde el caso del microondas, donde su creador, Percy Spencer, estaba embarcado en un proyecto relacionado con el radar, cuando se dio cuenta que el chocolate en su bolsillo se había derretido. Percy, intrigado, colocó una semilla de maíz cerca al aparato y vio como esta semilla empezaba a moverse hasta reventar. Fue, asi, como se creó el microondas que hoy todos conocemos.

George Crum, reconocido chef en Nueva York, empezó a recibir muchas quejas por parte de sus comensales que sus papas fritas eran muy gruesas. En venganza, decidió cortar las papas tan delgadas que el creía que serían imposibles comerlas con cubiertos. Hoy, son probablemente, las papas más comidas en el mundo y las conocemos como chips (potato chips).

En estos dos casos, vemos como dos cosas negativas pueden terminar en nuevas realidades, nuevas posibilidades.

Finalmente, no se trata de ver el lado malo a todo. Una amiga siempre me decía no es que tengas mala suerte, simplemente entre todas las posibilidades, aleatoriamente, te toco esa posibilidad. En mi experiencia, al comienzo le tenía pavor al cambio y, poco a poco, empecé a comprender que, tal vez, algún provecho pueda sacar de este nuevo cambio de escenario.

Sin embargo, algo que siempre me hubiese gustado escuchar cuando empecé es un “no te preocupes, al final, todo va a estar bien”. Créanme, usualmente funciona así.

En conclusión, uno de los riesgos del emprendimiento es trabajar bajo la incertidumbre de lo que pueda pasar. Recuerden sus fortalezas y confíen en ustedes. Piensen fuera de la caja y encontrarán nuevas realidades que podrán catapultarlos a ustedes y sus emprendimientos a realidades que nunca pensaron posibles. Y, si meten la pata, al menos aprenderán de ella y nunca, pero nunca, la volverán a cometer.

Al final, “la vida no se trata de sobrevivir una tempestad, se trata de aprender a bailar bajo la lluvia”.

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