Casos Perú Por blogadmarketing - Miércoles 18 de mayo del 2016

“El Señor de las aguas”

Esta vez compartimos el post de la alumna de la carrera. Hace unos días estuve por Wilson con mi laptop para que le den una chequeada, de casualidad, al costado del lugar donde estaban arreglando mi computadora, había un local llamado “El Señor de las aguas” me llamó la atención porque vendía todo tipo de refrescos y sandwiches del tipo que solo encuentras en tu casa. Conversando con el señor, me contó su historia y como de la nada, con mucha disciplina y pasión –en palabras de él- logró tener tres locales exitosos en la zona. Les comparto esta historia de superación.

El señor Manuel, no tuvo la oportunidad de tener estudios ni una carrera, terminando el colegio se puso a trabajar para ayudar a su familia. Vivía en Ancón y se iba hasta Miraflores todos los días, ya que trabajaba en una empresa de textiles haciendo tareas como depósitos en cuentas bancarias, traslado de dinero en maletines, que le mandaba Nicolás; Nicolás era su jefe, el gerente general y su amigo.

Pasaron 19 años y Manuel seguía recibiendo el mismo sueldo. Durante esos años intentó ascender, cuenta que en una ocasión abrieron un puesto para practicante y Manuel hizo su cola como cualquier otra persona para postular, vino su jefe y le dijo que se ocupara de otras cosas. Manuel siempre trataba de aprender de sus compañeros de trabajo, pero a su jefe no le gustaba eso, pensaba “que perdía el tiempo”.

El día de la decisión:

Manuel, había estado estancado por muchos años en ese trabajo y el dinero no le alcanzaba. Estuvieron, él y su familia sin dinero un buen tiempo. Se fiaba de la gente del mercado para poder comer. Sin querer había comenzado a depender de su jefe durante todos esos años y sabía que si quería Nicolás lo recibiría con las manos abiertas, pero decidió arriesgarse y renunció a su trabajo.

Todo va encajando:

Su hermana, en esa época, trabajaba como ambulante vendiendo refrescos en Wilson, el señor Manuel se fue ahí a poder aprender a quemar CD’s, a limpiar computadoras o lo que sea para generar ingresos, estuvo observando el movimiento en la zona durante una semana. Su hermana vendía refrescos hechos en casa de 9 a 11 am un día y los siguientes 4 días ya no se aparecía porque le sobraba dinero, había tanta demanda que le faltaban productos. El señor Manuel vio en eso una oportunidad. Según sus propias palabras, a su hermana le faltó disciplina.

Aprendido el modelo de negocio:

Le pidió a su hermana que le enseñe a hacer refrescos y empezó a vender con ella todos los días sin faltar, se le ocurrió la idea de vender sándwiches que no se encontraban en los establecimientos alrededor como: pan con mantequilla a 1 sol, pan con salchicha de huacho a S/. 1.5, pan con mermelada, pan con palta, pan con papas fritas rebosadas, todo a un bajo precio y  de buena calidad. Empezó a innovar en los refrescos, vendía: gelatina de todos los sabores, quinua con kiwicha, emoliente, café con leche, limón con te, maracuyá, etc. Él mismo preparaba sus refrescos que eran tan famosos y le atribuyeron el nombre del “Señor de las aguas” y se logró posicionar como el único negocio que te daba un desayuno hecho en casa a un precio muy barato. Tuvo tanto éxito que alquiló su primer local en una galería de Wilson, donde todos los trabajadores tomaban su desayuno. La demanda fue creciendo y abrió dos locales más en los alrededores.  Ahora su esposa y hermana manejan los otros dos locales, cuenta con 5 trabajadoras que van que cochecitos a repartir el desayuno a todos los puestos de las galerías de Wilson. Le alcanzó para pagar a los comerciantes del mercado a los que les debía y para la educación de sus hijos.

¿Cómo se hizo marketing?

Manuel aprovechó el nombre brindado por los mismos consumidores, logró que ellos lo posicionaran como “El Señor de las aguas” y comenzó a promocionar su local y sus productos.  Desarrolló de manera óptima sin querer una técnica muy importante en la investigación de mercados: la Observación. Gracias a ello, pudo crear su negocio. Ofreció productos diferenciados, ya que sus “aguas” vienen en botellas cerradas no en vasos como la mayoría de negocios y ofreció  distintos tipos de sándwiches. Apuntó hacia un público objetivo, que en este caso serían los comerciantes de Wilson. Por último, lo más importante que el señor no dejaba de repetir era que si tú no le añades pasión a lo que haces nunca tendrás éxito.

Redacción: Shadia Melendez Arauco

Si deseas escribir para el blog ponte en contacto con la profesora Yessica Centty al [email protected]

 

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