Actualidad Por moderadorblog - Miércoles 25 de julio del 2012

El Perú de mañana

Después de escuchar una entrevista al destacado analista chileno José Rodríguez Elizondo acerca de su libro Chile-Perú: Temas para después de La Haya, me vinieron varias reflexiones a la mente, específicamente sobre la evolución histórica de nuestro país en el marco de sus relaciones bilaterales con el país del sur. Pero, ante todo, me resultó sorprendente constatar el agudo análisis del autor del libro.

Como es sabido, el abogado, periodista y ex embajador es partidario de una nueva estrategia geopolítica para el país sureño, la cual implicaría una nueva cultura en las relaciones bilaterales y llevaría a una negociación profunda con el Perú.

Al ser consultado sobre sus impresiones respecto a nuestro país, el periodista señala que lo más resaltante para él es la coexistencia de dos corrientes contradictorias cuyos elementos determinan la realidad de lo que somos como país y lo que podremos ser en el futuro. Pese a los excelentes resultados macroeconómicos y las buenas (excelentes) perspectivas, siempre le sorprendía la existencia de tanta heterogeneidad y de un Estado invertebrado. Esta primera corriente coexistía, sin embargo, con una fuerza subterránea cuya base cultural e histórica milenaria han producido un Estado que fue históricamente el más importante y poderoso de Sudamérica.

Esta visión no es nueva pero siempre es sorprendente que un «peruanista» extranjero tenga —a mi modo de ver— una percepción tan acertada, por lo menos con la que me sentí completamente identificado. Hay acontecimientos, hechos y tendencias que podríamos argumentar en el caso de ambas corrientes y confieso que a veces me pregunto cuál de las dos está siendo o será la prominente.

No hay duda de que nuestro país ha avanzado en varios aspectos, y —sin deseos de ahondar aún más en la rivalidad de ambas naciones— basta solo ver algunos datos y perspectivas macroeconómicas comparativas con nuestro vecino país sureño.

Sin embargo, en muchos aspectos el Perú sigue siendo un país con gran potencial de riqueza natural y cultural. Y, por otro lado, debemos anotar que las características fundamentales de los países que hoy son considerados emergentes han sido su apertura a los mercados y la aplicación de reformas internas necesarias. La pregunta es si el Perú —que ha abierto con éxito sus mercados mediante los TLC— realizará también las reformas internas necesarias?, ¿Se hará por fin la reforma y modernización del Estado para vertebrar e integrar la Economía, el Estado y la Nación?, ¿Podremos seguir coexistiendo sectores y regiones con alta productividad y bienestar social, con sectores y regiones de una extremadamente baja productividad como la de la agricultura tradicional en la región de Huancavelica (con 66% de pobreza total al 2010)?

El gran desafío es entonces vertebrar nuestro Estado y sociedad. Para ello, la primera y principal reforma urgente es la del Estado, sin ella no podremos eliminar los obstáculos para el desarrollo de nuestra actividad económica y la integración social.

Actualmente, la realidad nos muestra que —con el crecimiento de la infraestructura física y la evolución constante de las telecomunicaciones— estamos asistiendo a la formación de una nueva forma de sociedad y de una nueva forma de estructura productiva que está desbordando a un Estado incompetente para resolver conflictos y para crear nuevas oportunidades de trabajo y bienestar para nuestra población, sobre todo la que se encuentra en las regiones más atrasadas de nuestro país.

Hoy más que nunca se hace necesario contar con un verdadero Plan Estratégico Nacional consensuado con los principales actores nacionales, que priorice los sectores y las reformas en un tiempo más allá de los períodos políticos. Todo esto a fin de garantizar la continuidad y sostenibilidad de las políticas públicas. Ese es el desafío más inmediato para una nación como la nuestra.

Por: César Álvarez Falcón*.

* Autor del libro El Despegue.

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