Actualidad Por moderadorblog - Jueves 27 de septiembre del 2012

El potencial del Perú como receptor de producciones audiovisuales internacionales

En 2010, la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo, PromPerú, me encargó investigar la posibilidad de posicionar al país como receptor de producciones audiovisuales internacionales —en particular para televisión y películas, incluyendo comerciales—, así como los principales problemas que los productores internacionales encontraban al trabajar en territorio peruano.

Yo venía de trabajar en dos largometrajes —uno norteamericano, otro europeo—, filmados en dos países (Macedonia y Armenia) alejados del circuito cinematográfico comercial. En ambos rodajes la mayor parte del equipo de producción desconocía el idioma, el alfabeto y la cultura del país receptor, no había laboratorios de postproducción ni compañías de seguros que extendieran una póliza para nuestros equipos, no había stock suficiente de cámaras, gripería y luces, carecíamos de banco virtual con datos técnicos y de actores, ni había una oficina estatal que pudiera brindarnos asesoría y apoyo logístico —lo que en Estados Unidos o Europa se conoce como Comisión u Oficina de Cine.

La experiencia de sacar adelante ambas películas, sumada a mi ejercicio como productora de televisión en el Perú, me daba algunas luces sobre las dificultades que se atraviesan cuando decidimos «mudar» un proyecto a países alejados de los polos usuales de producción (Europa, Estados Unidos). Para comenzar, hay que lidiar con infraestructura técnica y logística menor de la que se está acostumbrado, además de una cultura completamente diferente, lo cual se traduce en un laberinto de gastos imprevistos, obstáculos y complicaciones burocráticas que desanima hasta al más entusiasta de los productores. Y cuando no hay Comisiones de Cine a las cuales recurrir, es muy difìcil obtener información sobre rutas de acceso y conocer los requerimientos para filmar en espacios públicos, no hay tarifas de grabación estandarizadas, ni manera de estimar o prever costos con anticipación.

Sin una autoridad o ente gubernamental que entienda la lógica y velocidad que rigen la producción audiovisual y que pueda apoyarla cuando la logística se complica, un productor extranjero interesado en filmar en el país no puede planear su rodaje, asegurar locaciones, ni armar presupuestos de manera remota.

Sin embargo, yo sabía que en el Perú se rodaban producciones extranjeras con cierta regularidad, a juzgar por las noticias que aparecían en prensa o en las promociones de canales de cable -desde capítulos enteros dedicados al Perú en National Geographic o Discovery Channel a episodios de reality shows (como  The Amazing Race) filmados en la selva peruana. Todo ello me hacía sospechar de un alto flujo de producción de documentales y reality shows para televisión, tal vez dos o tres mensuales. A diferencia de los países donde había trabajado —Armenia, Macedonia, donde las producciones extranjeras se podían contar con los dedos de las manos— el Perú tenía algo que atraía a los productores extranjeros y que nuestra burocracia no lograba ahuyentar por completo.

Así que, para completar mi investigación, decidí averiguar más sobre las producciones internacionales que recibe el país – es decir, cuántas vienen cada año, qué género o formato audiovisual se filma más, de qué países provienen y qué es lo que exactamente vienen a buscar.

UNA AGUJA EN UN PAJAR

Responder la primera pregunta no fue tarea fácil. Si bien hay varios fixers trabajando en el medio, la información de la que disponen es parcial y nunca ha sido sistematizada. El Registro Cinematográfico Nacional, que maneja la Oficina de Industrias Culturales del Ministerio de Cultura no incluye los datos de los proyectos internacionales que tienen lugar en el Perú. Las autoridades cinematográficas peruanas participan poco en los eventos cinematográficos internacionales, y eso también contribuye a la escasa información. Los reportes del Marché du Film, del Festival de Cine de Cannes; o del European Film Market, del Festival de Cine de Berlín —los dos más grandes espacios de comercialización del cine mundial—; no registran al Perú como destino o locación receptora significativa de rodajes internacionales. Conseguir datos de este tipo resultaba más difícil que encontrar una aguja en un pajar.

Sin embargo, en el transcurso de mi investigación logré dar con una fuente de extraordinaria importancia.

Cuando una compañía de producción extranjera desea trabajar un proyecto en el Perú, suele solicitar al Consulado Peruano más cercano una visa especial para su personal artístico y técnico, y obtener una autorización de internamiento temporal de sus equipos de filmación. Los consulados, a su vez, retransmiten estos requerimientos a la Oficina de Prensa y Difusión de la Cancillería en Lima, la cual notifica la llegada del equipo extranjero a las autoridades aduaneras. Por lo general, las producciones extranjeras ingresan vía aérea (Aeropuerto Internacional Jorge Chávez). Sólo algunas  ingresan por tierra (Tumbes, Tacna) o vía fluvial (límite con Brasil o Bolivia). Este trámite, aunque un tanto complicado, permite que los equipos de filmación puedan entrar al Perú sin dejar una garantía en Aduanas.

Al servir de intermediaria entre las autoridades aduaneras y los consulados peruanos en el exterior, la posición de la Oficina de Prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores era privilegiada. Y, para mi sorpresa, la funcionaria responsable llevaba llevar un registro detallado y centralizado (aunque no sistematizado ni digitalizado) de las solicitudes de visa del personal técnico y creativo que pedía trabajar en el Perú, y de las solicitudes de internamiento temporal del equipo (cámaras, gripería, micrófonos), así como sus fechas de ingreso y salida, y el tipo de trabajo que iban a realizar en el país.

Tras varias semanas de sistematizar la información obtenida en dicha Oficina, llegué a una conclusión importante: el flujo de producciones internacionales era mucho más alto de lo que inicialmente esperaba. En apenas ocho meses (entre febrero y setiembre de 2010) la Oficina procesó setenta solicitudes de visa o internamiento temporal de equipos. Eso significaba un promedio mensual de ocho producciones extranjeras (entre películas, documentales, videos para ONG y reality shows) que ingresan al Perú. Calculé entonces un promedio anual de cien producciones extranjeras trabajando en el Perú. Número pequeño pero nada desdeñable, especialmente si consideramos que nuestro país nunca ha hecho promoción o marketing directo de sus locaciones geográficas o manifestaciones culturales en ningún mercado  cinematográfico o televisivo del mundo.

Por: Gabriela Yepes.

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