Actualidad Por moderadorblog - Viernes 22 de junio del 2012

El turismo en el Perú debería ser ecoeficiente

El pasado 18 de junio, a raíz del ingreso del Perú al «Libro de Oro de Turismo» de la Organización Mundial de Turismo (OMT), el Presidente Ollanta Humala Tasso anunció que el objetivo de su gobierno es «lograr que el turismo pueda ser la segunda actividad más rentable del país». Lo interesante de esta declaración es que el Presidente enfocó el tema por el lado de la rentabilidad del negocio, habrá consecuentemente más inversión, creando más trabajo y elevando la importancia económica del sector.

Las dos medidas sugeridas por el jefe de Estado para lograr este objetivo son, por un lado, el levantamiento de una infraestructura adecuada mediante la inversión pública por parte de los alcaldes distritales y provinciales, presidentes regionales y del gobierno nacional; y por el otro lado, una mejor protección física del turista contra el crimen. Si bien es cierto que ambas medidas son clave para el crecimiento futuro del sector turístico, poco ayudan en mejorar la rentabilidad del negocio.

El Perú —con su riqueza cultural, gastronómica y natural— tiene un enorme potencial para incrementar el turismo y el Presidente Humala tiene razón en llamar nuestra atención sobre el hecho de que todavía hay mucho camino por hacer, dado que el número de turistas que visitan el país sigue siendo pequeño y que podría ser mucho mayor. El turismo, siendo un sector económico que se basa en una enorme cantidad de mano de obra, podría ser muy beneficiosa para las economías locales poco desarrolladas en las provincias del país, apoyando a la vez a la lucha contra la pobreza y la conservación de la naturaleza, siendo el turismo una industria que se basa sobre una naturaleza sana y pueblos locales intactos en contrario a las industrias extractivas como la minería, la pesca o el sector forestal, que muchas veces dejan atrás grandes huellas de destrucción.

Según un estudio realizado por el autor, por ejemplo, el turismo nacional de playa genera anualmente un ingreso de 21 millones de nuevos soles en el distrito de Ancón, generando más de 350 puestos permanentes de trabajo, más de 800 puestos temporales (durante el verano) y beneficiando a 2,300 personas con ingresos adicionales (transporte público, tiendas, restaurantes, etcétera). De esta forma el 40% de la población laboral del distrito se beneficia del turismo y una gran parte de ellos generan más del 60 % de su ingreso anual durante los tres meses de verano.

Sin embargo, no debemos olvidar que el turismo, al ser mal manejado, genera impactos ambientales considerables destruyendo de esta forma su propia base. Es el momento de llamar la atención sobre este tema dado que la mayoría de los empresarios turísticos y representantes del estado todavía han tomado conciencia al respecto. Esto es porque muchas veces no le damos importancia a los pequeños impactos generados por parte de una empresa, olvidándonos del hecho de que la sumatoria de muchos impactos pequeños genera un problema mayor.

Para dar un ejemplo: Las Islas Ballestas reciben al año cerca de 100.000 turistas. Asumiendo una cantidad promedio de 25 personas por embarcación, esto se traduce a un total de 4.000 viajes realizados. Calculando la duración de cada salida en 1,5 horas y que el uso de gasolina por motor fuera de borda de 150-200 hp en 10 galones por hora (tomando en cuenta que cada embarcación cuenta con dos motores) podríamos entonces estimar un uso total de 120 mil galones de gasolina por año solo como parte del turismo a las Islas Ballestas.

Las embarcaciones turísticas en Paracas, lamentablemente, todavía usan antiguos motores fuera de borda de dos tiempos. Estos motores pierden el 40% de la gasolina sin combustión (quiere decir sin haberla usado) al mar, lo cual corresponde a una contaminación generada de 48 mil galones de gasolina derramadas al mar durante el año. Esta cantidad generaría un derrame de gasolina con una extensión de 1.648 kilómetros cuadrados si estuvieramos derramándola a golpe. Esto sería 77 veces la extensión de la Bahía de Paracas.

Ante estos problemas, la ecoeficiencia es la respuesta que garantiza, por un lado, una mayor protección del medio ambiente y, por el otro lado, cumple con el objetivo presidencial de aumentar la rentabilidad del turismo. Ecoeficiencia significa producir lo mismo o más usando menos recursos.

Si las empresas de transporte marítimo turístico de Paracas cambiaran sus motores comprando modernos motores de cuatro tiempos o la nueva generación de motores ecológicos de dos tiempos, se podría evitar la pérdida de gasolina al mar al 100 %. Estos motores entonces hacen lo mismo ahorrando el 40 % de gasolina. Esto significaría que no se generaría ningún derrame de gasolina y que las empresas ahorrarían anualmente S/. 849.600 en gasolina, mejorando entonces dramáticamente su rentabilidad.

En los cursos de turismo sostenible que dictamos en la UPC, se elaboran modelos de ecoeficiencia mediante los cuales se logran ahorros teóricos de 30% a 40% de agua, energía e insumos para hoteles de 4 a 5 estrellas, aplicando una serie de tecnologías nuevas. Los tiempos de recuperación de la inversión necesaria de la mayoría de medidas son menores de un año y la cantidad de gastos operativos ahorrada se mueve en el rango de varios cientos de miles de nuevos soles por año por hotel.

Al no ser ecoeficiente la industria de turismo en el Perú pierde anualmente millones de dólares por gusto, reduciendo dramáticamente su rentabilidad. Para lograr una mayor ecoeficiencia en el Perú se tienen que superar sin embargo una serie de problemas:

  • La falta de accesibilidad a las tecnologías ecológicas. Muchos de los equipos se tendrían que importar, lo cual aumenta su precio y alarga el tiempo de recuperación de la inversión.
  • La falta de conocimiento acerca del tema en el sector turístico y la poca importancia o atención que se le brinda a este.
  • La falta de técnicos y empresas que puedan dar servicios de instalación y mantenimiento a estas tecnologías.

Para promover e incrementar la rentabilidad del sector turístico mediante la ecoeficiencia, el gobierno peruano tiene una serie de herramientas a la mano, por ejemplo:

  • Reducción o eliminación temporal o permanente de impuestos para la importación de tecnologías ecoeficientes.
  • Oportunidades temporales de deducción de los costos de inversión en ecoeficiencia de los impuestos a la renta.
  • Prohibición de la venta de tecnologías y equipos obsoletos y contaminantes.
  • Fortalecimiento al Plan Nacional de Calidad Turística (CALTUR) con un segmento de mayor peso informando sobre la ecoeficiencia.

Estoy seguro de que en el Perú, al aplicar la ecoeficiencia en el turismo, se podrá cumplir con los objetivos del presidente Humala, que son aumentar la rentabilidad del sector y así incrementar el turismo, creando trabajo y protegiendo el medio ambiente.

* Profesor de Turismo sostenible en la UPC y autor del libro Sostenibilidad y ecoeficiencia en la empresa moderna. 

Por: Stefan Austermühle*

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