Comunicación y Publicidad Por blogfacultadcomunicaciones - Martes 5 de junio del 2018

Semiótica del gol

La profesora Virginia López explica por qué es importante la semiótica en medio de la fiebre mundialista.

Por: Virginia López (pccuvlop@upc.edu.pe)

Todo empezó hace unos meses: la emoción embargó calles, parques, restaurantes, comercios, centros de estudio, oficinas, hogares; sin necesidad de invitación ingresó por las ventanas, puertas grandes y chicas, llenó refrigeradoras, decoró vehículos, llevó a los clósets la moda bicolor de prendas y accesorios, el Presidente y el Congreso no se quedaron atrás: feriados blanquirrojos, suspensiones rojiblancas de clases, los gritos sin edad anunciaban: al fin volveremos. Las pantallas gigantes desplazaron celulares; Twitter, WhatsApp y Facebook enmudecieron por momentos ante el arco; Superman cambió de hábito, se nacionalizó peruano y se hizo llamar Guerrero, el salvador; los criollazos le dedicaron el himno "Somos fútbol, seámoslo siempre, y antes niegue sus goles el sol, que faltemos al equipo solemne, que Guerrero al eterno elevó".

La grandilocuencia mediática del sistema de control disfrazada de oralidad primaria y las tiendas hambrientas de ganancias cubrieron nuestros ojos de gangas electrónicas, sed de triunfo y felicidad. Eco, Toffler, McLuhan y el medio: ¿qué mensaje nos depara ahora? Sin darnos cuenta, el mundo se masificó y con él, nosotros, ante el incuestionable signo: Perú campeón.

Una de las preguntas que los estudiantes suelen formular en la asignatura de Semiótica es: "Profe, ¿qué utilidad tiene el curso en mi carrera?". La respuesta está en la cultura misma, en la historia construida día a día, en cada generación con sus sintagmas y paradigmas, en esa dinámica multiplicadora de signos que corren libres en la cancha de césped artificial.

Los nuevos prosumidores con sus celulares inteligentes, anónimos o con nombre propio, mueven el mundo desde las redes sociales: como qué, tipo qué, o sea, voces espontáneas que producen desde sus dos hemisferios sus propios signos yuxtapuestos, metonimias y emojis para crear, informar, denunciar; esos nuevos prosumidores, los nómades de Zapata (tomado de la teoría sobre sistemas culturales y vectores de producción de sentido del libro Nómades electronales de los semiólogos y lingüistas Juan Biondi y Eduardo Zapata. UPC, 2017) inquietos, que no descansan ante la pantalla chica del celular que pareciera ser su nexo con la realidad, se introducen en gifs y videos en un intento de superar la realidad virtual. La palabra escrita sacralizada, ajena, es insuficiente: imprime jerarquías, ellos objetivados y metáforas propias del sistema, útiles aún, por cierto. Los signos ruedan de arco a arco, se confunden, nos hablan, nos dictan, velan nuestra mente, nos persuaden. ¿Quién las atajará? Aquellos estudiantes, futuros guardametas profesionales que hábilmente en segundos develarán verdades y ficciones que connotan más de lo que denotan entre hilos finos transparentes y nubes cargadas de electricidad y contaminación. Descubrirán la diferencia entre medios calientes y fríos, que el día a día no es el fútbol, un gol de “chalaquita”, un guerrero, el grupo de rock, noticias reusadas, sensacionalistas, series enlatadas, realities, gastronomía, el polo “9” de la selección, el gran show, los colectivos represores, los televisores 52” ni los celulares última generación. Dirán "basta, ya".

A la pregunta "Profe, ¿qué utilidad tiene el curso en mi carrera?", la respuesta siempre ha estado en nosotros: la Semiótica. Pero ahora agudizaremos más los sentidos y el pensamiento ante la maquinaria de signos, las cortinas de humo, sabremos en dónde estamos realmente, a qué sistema cultural pertenecemos, leeremos mejor entre líneas y aprenderemos a decidir por nosotros mismos en la búsqueda y creación del profesional ético, con valores y pensamiento crítico que aspiran a ser.

Futbol
(Imagen proporcionada por la profesora)

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