Noticias Por superupc - Viernes 16 de febrero del 2018

Las enfermedades estomacales y el verano, por Pascual Chiarella, Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UPC

Durante el verano, la temperatura ambiental puede llegar a 30 °C o más, dependiendo de dónde nos encontremos. Esto favorece la propagación de bacterias que pueden contaminar los alimentos que consumimos, provocando enfermedades estomacales con vómitos y diarrea. Si bien hay virus que también causan estos cuadros, en el verano se suelen acentuar las enfermedades provocadas por bacterias. Estas últimas pueden tratarse con antibióticos previamente recetados por el médico.

Las medidas de prevención siempre son mejores que recurrir al tratamiento. Es importante recordar que con el aumento de la temperatura ambiental se debe tener más cuidado con los alimentos que se preparen y como se conservan en el tiempo. Las medidas de higiene deben ser mayores y debemos buscar almacenarlos en zonas limpias. Si es necesario almacenarlos una vez preparados, se debe hacer en temperaturas apropiadas (frías o en espacios refrigerados). Es mejor preparar la cantidad de alimentos necesaria para no tener que guardar alimentos para más tarde o para días posteriores. La comida una vez preparada debe ser cubierta para evitar que algún insecto se pare sobre ella y contamine.

El lavado de manos antes de preparar los alimentos es muy importante. Hacerlo antes y después de comer también ayuda mucho. Hay que tener especial cuidado con los niños, que además suelen sufrir más estas enfermedades.

Respecto a los líquidos que tomamos, procuremos ingerir agua que se encuentre en recipientes cerrados y limpios, mejor si es agua hervida que puede estar refrigerada. Si eventualmente sufrimos de una enfermedad estomacal, procuremos que los líquidos que usemos para mantenernos hidratados tengan algo de sales como los sueros rehidratantes orales, en cualquiera de sus formas. Busquemos la forma de tomar mucho más líquidos en el verano que en el invierno, sobre todo si trabajamos bajo el sol. Las frutas y las verduras son una buena fuente de líquidos, pero es importante lavarlas antes de consumirlas para prevenir cualquier tipo de contaminación

Si nos vemos afectados por una enfermedad estomacal, tengamos la preocupación de ingerir más líquidos que lo usual, y buscar mantener nuestra alimentación con comida cocida y líquidos. Si se presentan más de 10 vómitos o diarreas en 24 horas o menos, es mejor consultar a un médico y acudir a un centro hospitalario para que nos ayuden, pues es posible que no nos podamos mantener hidratados sin ayuda profesional.

Recuerden: lavado de manos frecuente, sobre todo antes de comer; y cubrir la comida una vez preparada y almacenarla en espacios cerrados y frescos o refrigerados, son medidas sencillas que nos ayudarán a prevenir enfermedades a futuro.